11.24.2007

>>> Dos meses y pico sin escribir...

En tanto tiempo sin escribir nada, muchas cosas pasaron por mi cabeza que eran dignas de ser publicadas y comentadas... el problema es que mi memoria es parecida a la de un hamster vola'o-vola'o... así que no me acuerdo un carajo de lo que pasó en estos 60 y tanto días.

Ahora, por qué esta falta de memoria es una pregunta que suelo hacerme... y quizás los años pasados contengan la respuesta en la infinidad de noches vividas a concho, no así la cantidad de sustancias consumidas, porque la verdad no fueron tantas... pero sí harto de cada una.

Es entonces que uno de los momentos más gloriosos de mi vida es cuando, espontáneamente, me acuerdo de alguna tontera de mi oscuro pasado, y oscuro está bien dicho porque de verdad no recuerdo mucho, salvo claro esos eventos que te dejan pa' la cagá durante un tiempo.

Por ahora lo único que recuerdo con aparente claridad, es mi reciente viaje a la República Federal de la Argentina (y su agregado extracurricular, la República Oriental del Uruguay con los amigos de Hereford {escúchelos, están rebuenos: http://www.rockandfashion.com/ aunque el nombre de la página deje mucho que desear} y el gran capítulo escrito en mi vida el día 18 de noviembre del 2007)



Un partido de visita... de visita for real

Una cosa es ver un partido de la selección nacional en tu casa, con amigos y cerveza por doquier. Otra cosa diferente es verlo en otro país con amigos de tu nacionalidad gritando a coro "GOL MIERDA" o "ARBITRO Y LA CONCHETUMADRE"... pero una cosa MUY diferente a todo eso, es ver un partido de la selección nacional, en un país extranjero y rodeado de amigos que le van a la selección contraria, es una especie de experiencia extrasensorial para lo que ningún chileno es preparado adecuadamente en las pueriles etapas escolares, de hecho; debería ser un taller obligatorio en el colegio: "taller de exposición futbolísitca extranjera en ambiente hostil". Porque ¿cómo reaccionaría usted ante un golazo de Salas, batiendo al portero uruguayo por segunda vez y dejando a Chile en ventaja, cuando está rodeado de uruguayos que exclaman "a la mierda... eso no fue penal, boludo"? Yó aún recuerdo el momento; cerveza en mano y nervioso por un empate que favorecía históricamente a Chile, veo como Salas entra al área de gol dominando el balón con la pericia de antaño y que le coronó con el título nobiliario de "matador", se pasa a un charrúa, luego a otro y a otro más, devuelve el balón, Matías le hace pared y, ad portas de anotar como un as, se le comete una, efectivamente, dudosa falta que el árbitro sanciona tajante. La tensión en el aire puede cortarse con cuchillo y Frankie, mi anfitrión, me dice "boludo, nunca más te invito a ver un partido", suena el pitazo, el Matador trota cansado y con mirada fulminante hacia el balón, recordando las veces que se le tildó de viejo para volver a jugar, levanta la cabeza, predice que el arquero celeste tiraríase a la izquierda, mira el lado derecho del arco y dispara con la fuerza necesaria, como un caballero... el silencio fue sepulcral durante una fracción de segundo y la tristeza inundó la habitación, un pesar que solo fue quebrado por mi enérgico y jobial "GOL MIERDDDH!!"... fue en ese momento, mientras mi lengua se pegaba bajo los incisivos para emitir la D necesaria a la hora de graficar mi alegría por la anotación, cuando recordé dónde estaba y, lo más importante, con quién estaba. Retorné a mi posición de cúbito lumbar y liberé la presión de mis puños para tomar mi vaso de cerveza, Frankie me miró y me dijo, muy gallardamente: "celebrá che... el Matador es un gran jugador". Una sonrisa se esbozó en mis labios por la cordialidad y hospitalidad de mis charrúas amigos, aún así preferí guardarme el resto de mis comentarios, incluso la zarta de garabatos, obscenidades, puteadas y comentarios xenofóbicos, cuando Uruguay empató a finales del segundo tiempo robándonos esos dos puntos vitales.

Resultado final; un empate, uno que selló mi reflexión y conclusión final de este viaje: los uruguayos son mil millones de veces más tela que los argentinos, sin decir con esto que los argentinos son mala onda. Ahora, el momento latero: este empate representa ese momento sublime que viví con los Hereford, porque a pesar de que nos separa más de una frontera natural y política, los corazones se unieron en aras del rock. Fue rechoro en verdad, porque no hubo ganadores ni perdedores, solo hermanos comentando un partido genial y con un gustito especial y diferente. Gracias a los amigos charrúas de Hereford; Dios quiera no sea éste el único partido que compartamos.



De ser nadie, a ser un Don Nadie

No olvido mis raíces, cuando, al igual que el 99,99% de los seres humanos jóvenes de este mundo, iba a los recitales y hacía colas de horas bajo el sol abrasador para gritar cuál adolescente jugosa por mis artistas predilectos. Hoy en día vivo el otro lado de la moneda, ese mundo que solo un 0,01% de los fanáticos de la música pueden vivir; el codearse con los artistas y ser uno más de ellos. Ser un amigo de la banda, no un fanático más y, desde luego, gozar TOOODOS los beneficios que esto conlleva; comida, alcohol, sexo, drogas, mirar a la gente en menos, creerse un rock-star, etc. Nunca lo había vivido tan intensamente como fue este 16 de noviembre en el Teatro Flores, allá en Rivadavia a la altura del 7.800, colindando con Pergamino, en Caballito, Capital Federal de Santa María de los Buenos Aires, Provincia de Buenos Aires en Argentina. Porque pasaron un par de cosas muy interesantes:

1.- Tocar "El Final es Donde Partí", "Lo Frágil de la Locura", "Oscuro Diamante", "Antes", "Panic Show" y "La Razón que te Demora" con instrumentos, equipos y monitores de primer nivel para probar sonido antes de toque de La Mancha.

2.- Pasearme como Pedro por su casa por el recinto, que los guardias me traten de "señor" sin decirme luego "tiene que salir de aquí".

3.- Que un par de chicos me pidan por favor... me rueguen más bien, para dejarles pasar a conocer a La Mancha. By the way, si por una de esas de la vida, estos chicos argentinos que les digo llegasen a leer esto; no les dije que no por mala onda, sino por instrucciones explícitas que recibí previo al toque... lo siento chicos.

Pero lo mejor de todo, es que no soy un Mancha de Rolando ni un Hereford; no soy músico, ni manager, ni stage manager, ni foxy-roadie... sino que era uno más, con ciertos privilegios, una sombra (no por lo negro, eh?) que vagaba incierto por los espacios permisivos del rock and roll, pero ya no como uno cualquiera más... era uno de esos locos chascones que se desviven por la música... pero con pulserita full access.

Esto se lo comenté al Polo, quien me dijo dos palabras que me hicieron un click vital: "acostumbrate, che"... mi nuevo oficio me llevará a estos niveles permanentemente. No puedo ser tan looser como para aún impresionarme con estas cosas... pero tampoco tan altanero para olvidarme que alguna vez soñé con este momento. Y Bernardo tiene razón; me gusta el poder y gran parte de mis actuares pasan por obtener más... aunque sea en este mundo tan nimio de la música; jódanse todos los hueones agrandados del colegio que me huevearon... ahora yo soy el que se pasea, birra en mano, por los escenarios. JA!

Saludos! =9

1 comentario:

Javier Aramburu (GURU) dijo...

Hermano:

Ya te dije todo lo que te envidio por esos viajesitos detras de la cordillera... pero igualmente me siento muy afortunado por ya haber carretiado de par a par con Manu, Franchie, Conde, Carlitos y Tano, ademas de todo el equipo que esta detras de Mancha de Rolando, como el Polo y Grillo..
No solo eso, me siento muy feliz de aportar con mi granito de arena en Kontra, tu sabes lo que significa para mi la musica, y si puedo ser parte de ese 0,1%, ¿que mejor no!!?

Espero que todas las cosas tomen su curso, y que los proyectos se concreten, que pueda decirle orgulloso a mis nietos que viaje por giras, "con la guitarrita en mano y preguntandonos a donde vamos"....
como dice la comentarista del pepsi music 2006 con mancha de rolando, "esto me alimenta"...

Un abrazo y gracias por tu apoyo hoy...

Guru..
Saudade!